Situación de la infancia en Venezuela

Venezuela se encuentra inmersa actualmente en una compleja emergencia política y económica que incluye escasez de alimentos y medicamentos, aumento de enfermedades y emigración masiva.  

La gente está desesperada. La lucha diaria es poder conseguir comida y suministros básicos y no siempre se consigue. La leche, la carne y los frijoles que componen las principales fuentes de proteínas en la dieta venezolana, son difíciles de encontrar o se venden a precios exorbitantes. Esta escasez de alimentos está afectando también a las fuentes tradicionales de carbohidratos como la "arepa" hecha a base de harina de maíz. La dieta actual se basa en arroz y pasta que no reemplaza a la proteína ni a otros nutrientes.

Los ancianos y los niños son los más afectados por la escasez de alimentos. De ellos, los más vulnerables son los niños menores de 10 años, en los que la desnutrición crónica acarrea efectos perniciosos en su desarrollo, tanto físico como cognitivo, que condicionarán su vida en adelante. Aunque las cifras de muerte por desnutrición continúan siendo un secreto bien guardado del gobierno, The New Times publicó una noticia, basada en una investigación durante 5 meses en Venezuela, donde explicaba testimonios de médicos indicando que sus salas de emergencias están saturadas de menores con desnutrición severa. Uno de estos  médicos dijo: "Los niños están llegando en unas condiciones muy precarias de desnutrición llegando a presentar cuadros de desnutrición extrema como los que se encuentran en campos de refugiados".

En la ciudad de Maracaibo se realizó un estudio en niños menores de 10 años encontrando que más del 60% presenta algún grado de desnutrición y que el 30% está en alto riesgo de caer en desnutrición severa. Un factor perverso añadido a esta situación es la falta de agua potable, lo que favorece la aparición de enfermedades de trasmisión hídrica, como diarreas y parasitosis intestinales recurrentes, especialmente dañinas entre los niños ya que agravan la desnutrición. 

Se hace, por tanto, necesaria una intervención dirigida a paliar la desnutrición entre los más vulnerables. Vamos a hacerlo dentro y fuera de Venezuela, extendiendo la ayuda a aquellos venezolanos que, aun habiendo salido del país, se encuentran en situaciones similares. Es el caso de Riohacha, ciudad del departamento de la Guajira poblada con 350.000 habitantes, conformada por una diversidad étnica y ahora superpoblada por habitantes del país vecino. Muchas de estos emigrantes se han concentrado en dos zonas denominadas Comuna 1 y Comuna 10 del municipio de Riohacha, donde viven en condiciones de pobreza  y deambulando por las calles en condiciones de mendicidad, empeorando así el cordón de miseria de la zona.

Según información del departamento de  Migración Colombia, el 95% de las personas migrantes venezolanos residentes en la Guajira y realiza labores como  vendedores ambulantes, albañiles, peluqueros, cocineros y trabajadoras sexuales. Por su condición de refugiados se encuentran en una situación difícil, donde reciben un  trato deshumanizado en las calles, aceptando trabajos precarios. 

Este proyecto tiene como objetivo central recuperar y normalizar el estado de salud nutricional de los niños menores de 10 años que se encuentran dentro y fuera del país. Para ello se trabajará en coordinación con entes públicos, privados, padres de los menores.

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